Genial. Así era la cantautora chilena Violeta Parra y así lo es la película que cuenta su historia, “Violeta se fue a los cielos”.
La película del director Andrés Wood es un extraordinario triunfo cinematográfico con una fórmula que llega al corazón, inspira, entretiene, hace pensar y rinde tributo a una ícono latinoamericana sin ignorar las contradicciones y defectos de su condición humana.
“Violeta” se estrenó mundialmente esta semana en el Festival de Cine Sundance.
El secreto de Wood fue seleccionar atinadamente aquellos elementos importantes que ayudan a entender la revolución de un niña indígena humilde que fue desarrollándose hasta convertirse en una de las mejores exponentes del canto latinoamericano. Las canciones de Parra han sido interpretadas por artistas de renombre internacional como Juanes, Joan Báez, Shakira, Michael Bublé, Mercedes Sosa, Joan Manuel Serrat, Fito Páez, Caetano Veloso y Silvio Rodríguez , entre otros. De entre sus miles de canciones sobresalen los clásicos “Gracias a la vida”, “Volver a los 17” y “La carta”.
Escrita por el hijo de Parra, Ángel, y basada en la novela biográfica que le da el título a la cinta, “Violeta” nos presenta a una mujer en un último aliento dando inicio enseguida a un viaje con escenas retrospectivas claves que definieron y marcaron a Violeta para siempre.
Vemos a una pequeña a quien le fascinan las zarzamoras, hija de un maestro de música y amante de la bebida, pero que a su corta edad cae víctima de la viruela. Nos enteramos de su interés por la música, sus actuaciones en la etapa adulta antes de conocer la fama y su dedicación en rescatar la música chilena tradicional. También sabemos del menosprecio que llegó a enfrentar por su humilde origen, las tragedias de su vida y el respeto que se ganó tanto en su país como en el extranjero.
El guión fue escrito por el mismo Wood y tres colegas —Elieo Altunaga, Rodrigo Bazaes y Guillermo Calderón— y el director lo transfiere a la pantalla con una maestría admirable que deja claro quién era realmente Violeta Parra —una multifacética y gran artista—.
La película fluye con una hermosa cinematografía, música y la impactante actuación de la actriz chilena Francisca Gavilán, quien presta su voz a los temas de Parra y los entrega con la simplicidad y naturalidad de la desaparecida artista.
Pero no todo era canto en la vida de Parra.
“Violeta” también nos recuerda que era una artista multidiciplinaria que logró por cuenta y méritos propios exhibir sus obras de pintura y bordado en el Museo de Louvre de Francia —una de las instituciones culturales más respetadas del planeta—.
El filme también muestra a Parra como madre de familia, esposa, amante apasionada y una mujer insegura y mercurial, pero al hacerlo nos recuerda que la famosa artista era un ser humano como todos nosotros.
“Violeta se fue a los cielos” cuenta la sensibilidad de grandes obras del cine como “El cartero”, de Italia, que ganara varios premios internacionales incluyendo un Oscar a la mejor la banda sonora y que además recibiera nominaciones en otras tres categorías del mismo galardón. “Violeta” bien pudiera lograr una cosecha similar.
‘El Último Elvis’ •
De Argentina llegó a Sundance otro drama lleno de música. Se trata de la historia de un imitador de Elvis Presley que trata de vivir su vida como el desaparecido cantante norteamericano en pleno Buenos Aires.
“Dios me dio su voz”, dice Carlos Gutiérrez, interpretado por John McInerny, y añade que no le quedó otra opción que aceptar esa imposición divina. Y lo dice en serio y con orgullo.
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