A pesar de que muchas parejas tienen éxito en su vida sexual, nunca puede ser tarde para entender algunos puntos que pasamos por alto en nuestra intimidad pero que bien podrían beneficiar y darle un mayor gozo del que hasta ahora disfrutamos en nuestra vida matrimonial o de pareja.
Es imposible compartir en tan poco espacio todo lo que encierra el tema de la sexualidad. No pretendo hacerlo, así que me enfocaré en sólo algunos puntos que podrían ser de gran beneficio en cada una de nuestras relaciones.
No se pueden negar las estadísticas que muestran que el sexo es el tema número uno sobre el cual las parejas tienen problemas de comunicación y que en los Estados Unidos sea la principal causa de divorcio.
¿Porqué es tan difícil para una pareja mantener conversaciones de sexualidad abiertas y directas el uno con el otro y luego con el resto de su familia?
Esto no se trata de madures, edad, ni educación. Muchos de este tipo de personas pueden llevar a cabo conversaciones sobre religión, finanzas, e incluso de política. Pero cuando se trata de sexo o de su vida íntima, encuentran difícil hablarlo. ¿Por qué? ¿Por qué no hablamos de sexo?
Muchos motivos llevan a que no lo hagamos abiertamente con nuestra pareja y aún con nuestra familia. Pero es muy probable que cuando conozcamos y entendamos el porqué de esos motivos se nos haga más fácil y la relación intima ya no se limite a sólo el contacto físico. Algunos motivos:
• Vergüenza de hablarlo. Ésta puede derivar de enseñanzas negativas e incorrectas que hemos recibido. El sexo puede ser el tema más seguro para quitar la vergüenza que tengamos. No debemos olvidar que Dios ordenó a Adán y Eva que tuvieran sexo y que no se avergonzaran. “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban (Génesis 2:24-25).
• Tenemos una opinión negativa sobre el sexo. A veces los padres, la sociedad, nuestra religión o las mismas experiencias personales hacen que tengamos sentimientos u opiniones negativas en cuanto al sexo. Sin mala intención y con el fin de salvaguardarnos de la mala información que a menudo la sociedad nos da sobre el sexo, muchas veces nuestros padres, familiares y líderes religiosos responden a ese ataque con un aspecto miedoso y amenazante. Se nos advierte sobre el sexo inadecuado como la calle lo enseña y los peligros que hay en practicarlo deliberadamente que —si bien son muy ciertos— dejan de lado el enseñar que vivido de una manera ordenada, correctamente y en algunos principios religiosos (especialmente como lo es únicamente en el matrimonio), es hermoso y no sólo con el fin de procrear, sino también con el objetivo de placer mutuo y amor entre ambos.
• Confusión con lo moral y morboso. Una de las dificultades que enfrenta la familia es la de explicar y vivir una sexualidad acorde con sus valores. Hablar de “sexualidad sana” en familia implicará una coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Esto significa que el tema sexualidad debe siempre ser un tema abierto, claro y congruente con nuestras creencias, valores y acciones.
• No tenemos un ejemplo a seguir. Si los padres no enseñan a sus hijos sobre el sexo, los hijos probablemente aprendan que ese tema no es apropiado para discutirlo. Tristemente ese silencio que se vive entre padres e hijos se pasa de generación en generación,hasta que alguien rompe ese ciclo. Hoy puede ser usted con su pareja y empezar a darle ese ejemplo a sus hijos.
• Pensar que el sexo es demasiado sagrado o tabú. Si bien el sexo es sagrado, cuando llega al punto que no lo queremos ni mencionarlo en nuestras conversaciones de pareja —y mucho menos de familia— pasa de sagrado a secreto (o tabú) y puede pasar mucho tiempo en que vivamos una vida sexual, pero no en su máximo potencial al punto de sólo en el contacto físico y no en el sentimental. Si nos guardamos esos comentarios o sentimientos, muy seguramente irá pasando el tiempo y estaremos haciéndole daño a nuestra relación.
Como trabajar, estudiar, comer y ejercitarse, de igual manera la sexualidad es parte de nuestras vidas y de nuestras relaciones familiares.
—Pablo Tellechea es consejero a sobrevivientes de abuso sexual y miembro del comité educativo para la Organización Contra el Asalto Sexual de Utah y el Centro de Recuperación de Violación de Salt Lake City.

0 Comments
